España es ya tercer mundo y a los españoles parece darnos igual.
La impasibilidad de los ciudadanos ante el gobierno más corrupto de la historia es escalofriante, y la tolerancia mostrada ante un Fiscal General que sigue en su cargo a pesar de estar procesado, digna de estudio.
Durante los últimos meses, el juez ha recopilado las evidencias necesarias sobre las actuaciones realizadas por Álvaro García contra el novio de Ayuso, y su conclusión es clara: debe celebrarse un juicio contra él.
Sí, todo apunta a que el que debía ser garante de la legalidad y velar por los intereses de los españoles, utilizó su cargo y las informaciones a su alcance para hundir al principal partido de la oposición.
Todo indica que su mayor preocupación no estaba en combatir la delincuencia ni hacer cumplir la ley, sino en arruinar y desprestigiar a los adversarios de Sánchez, para evitar que se hablara de la corrupción de su entorno.
La justicia al servicio del presidente del gobierno y dedicada a la persecución del disidente, ¿qué más tiene que ocurrir para que despertemos?
Por eso hemos lanzado esta campaña para exigir al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz que dimita de su cargo de manera inmediata.
Nos dedicamos a la justicia y sabemos de lo que estamos hablando.
El doble rasero de la Fiscalía lleva años haciendo mella en nuestros procesos judiciales.
Piden el archivo de causas en las que ha habido claros ataques contra cristianos mientras solicitan que se investigue a personas inocentes que se expresan con claridad sobre asuntos polémicos.
La caza de brujas llevada a cabo por la Fiscalía contra el sacerdote Custodio Ballester, que habló claramente sobre los peligros del islamismo radical, es un claro ejemplo.

Sin duda, la Fiscalía se ha convertido en un instrumento al servicio del Ejecutivo y ha perdido ya toda la imparcialidad que los españoles nos merecemos.
Esto es muy peligroso.
El mismo Sánchez lo dejó claro hace unos años: la Fiscalía dependía del gobierno.
Hoy vemos las consecuencias de la impunidad de esas declaraciones y, si no hacemos nada, todo puede ir a peor.
Es momento de actuar y exigir que dejen de reírse de España y nuestra democracia.
Es momento de pedir la dimisión.
Por eso hemos lanzado esta campaña para exigir al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz que dimita de su cargo de manera inmediata.