Hace apenas unos días, sus Majestades los Reyes Magos pasaron por nuestro país para devolver la ilusión a cientos de miles de niños y adultos con sus regalos.
Esta tradición, que tiene sus raíces en el Cristianismo y que nos recuerda como los más sabios se postraron a adorar al niño Dios tras su nacimiento, ha tenido grandes detractores a lo largo de la historia.
Su origen religioso ha generado -y aún genera- urticaria entre los políticos de izquierdas, quienes tratan de desvincular, desesperadamente, a los ciudadanos de sus creencias más profundas.
Así ocurrió en época de Lluis Companys, presidente de la Generalidad de Cataluña durante la Segunda República, que ordenó prohibir todo festejo relacionado con la Navidad.
Esta norma, profundamente anticatólica, fue quebrantada por el alcalde de Lérida Joan Rovira i Roure, que organizó una Cabalgata de Reyes Magos en su municipio en enero de 1936.
Esta valentía y fidelidad a la fe le costaron la vida. En agosto de ese mismo año fue fusilado, acusado, entre otros motivos, de haber celebrado esta cabalgata.
Así era Lluis Companys, hombre al que se homenajea 15 de octubre, y al que aún recuerdan muchas calles de nuestra geografía.
¿Qué ocurre? ¿En este caso no se aplica la Ley de Memoria Democrática que tanto reivindica la izquierda?
Es momento de exigirle a nuestros políticos que ordenen la retirada de todas las calles que honran a este asesino y que se detengan los homenajes a su persona.
Por eso hemos lanzado esta campaña para que Ángel Victor Torres, Ministro de Memoria Democrática, prohíba todo homenaje público al asesino Lluis Companys y retire cada calle a su nombre.
Se han cumplido 90 años de este lamentable acontecimiento.
90 años desde que un valiente alcalde decidiera hacer frente a esta arbitraria prohibición.
La desobediencia le costó la vida.
Pero ahora su causa está en proceso de beatificación. Y es que, según el testimonio de uno de los sepultureros, en el momento previo a su muerte perdonó a los que lo estaban maltratando y lo iban a fusilar, invocando a Jesucristo.

Pero lo más llamativo de toda esta situación es el tratamiento que está recibiendo la figura de Companys por parte de la izquierda.
Los que ondean la bandera de la tolerancia siguen homenajeando, a día de hoy, a este personaje caracterizado por el odio y la repulsa a quienes abrazaban la fe y no dañaban a nadie con sus creencias.
Es simplemente vergonzoso, y desde Abogados Cristianos vamos a comenzar una lucha para que los callejeros de nuestros municipios retiren el nombre de Lluis Companys.
Si la ley es para todos, es momento de aplicarla también a aquellos que en vida se dedicaron a promover la rabia contra todo lo católico.
Por eso hemos lanzado esta campaña para que Ángel Victor Torres, Ministro de Memoria Democrática, prohíba todo homenaje público al asesino Lluis Companys y retire cada calle a su nombre.