La lógica es simple: lo que no se nombra, no existe.
Y a día de hoy, el diccionario de la Real Academia Española no recoge ninguna palabra que exprese la hostilidad y violencia que sufrimos quienes profesamos la fe en Cristo.
Pero, ¿por qué no incluirla? Otras religiones mayoritarias, como el islam o el judaísmo, ya cuentan con un concepto propio para catalogar las muestras de odio que reciben.
Islamofobia o antisemitismo son palabras conocidas y ampliamente utilizadas.
Sin embargo, a quienes empleamos con frecuencia el término “cristianofobia” nos miran como a locos y radicales.
¿Acaso las profanaciones a nuestros templos, el derribo de nuestras cruces o las burlas públicas a nuestras tradiciones no son ataques?
La necesidad de una palabra que sirva para dar nombre a este tipo de agresiones es urgente. Y estamos cansados de dejarlo pasar.
Por eso hemos lanzado esta campaña para pedirle a Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, que se incluya la palabra «cristianofobia» en el diccionario.
No queremos privilegios que no nos correspondan. Solo pedimos igualdad de trato frente a otras religiones.
Solo pedimos que, institucionalmente, reconozcan que las desagradables muestras de intolerancia que recibimos son una realidad.
Una lo suficientemente prominente como para que el diccionario incluya una palabra que la describa.

Parece que ya hemos olvidado a los civiles a los que su catolicismo les costó la vida en España hace menos de 100 años.
Actuamos como si a día de hoy, no se estuvieran produciendo auténticas matanzas de creyentes en países vecinos.
Si los continuos desprecios a nuestras creencias y los humillantes discursos televisivos hacia los católicos no te parecen motivo suficiente para apoyar esta solicitud, hazlo al menos por ellos.
Aquellos que han sido asesinados por quienes odiaban nuestras creencias.
Por eso hemos lanzado esta campaña para pedirle a Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, que se incluya la palabra «cristianofobia» en el diccionario.