Hace unos días se produjo una reunión entre la CECVA, entidad evangélica con sede en Comunidad Valenciana, y la Consellería de Sanidad.
El asunto central del encuentro fue la falta de espacios religiosos para pacientes no católicos en los hospitales públicos de la Comunidad.
Esta reivindicación, la de poder disponer de una “salita de diez o doce personas con una mesa y dos sillas” para poder orar, nos parece justa y razonable, y se adecúa a la naturaleza del Estado aconfesional en el que vivimos.
Sin embargo, fue la respuesta de la Conselleria, compartida por los propios evangélicos, lo que nos ha puesto en alerta y nos ha hecho ver que las capillas de los hospitales de la Comunidad se encuentran en peligro.
Desde la Conselleria afirmaron que en un futuro, la igualdad de trato con todas las religiones pasará por suprimir los espacios de culto, aludiendo a una supuesta “laicidad” del Estado.
Pero eso no es todo. Además, dijeron que la administración sanitaria iba a ordenar el uso compartido de las capillas actuales.
Sí, como lo oyes: nuestras capillas con sus altares, sagrarios y ornamentos a disposición de musulmanes, budistas o judíos, como si fueran un centro multicultural de barrio.
Nos parece una vergüenza, un desprecio a nuestra historia, a nuestra tradición y a los millones de católicos en el país.
Por eso hemos lanzado esta campaña para pedirle a Marciano Gómez, Conseller de Sanidad de la Comunidad Valenciana, que no convierta las capillas de los hospitales públicos en salas multiconfesionales.
La Comunidad Valenciana y el respeto por la fe católica en los hospitales no se llevan muy bien.
Hace unos años el debate giró en torno a la presencia de los capellanes de hospital después de que Compromís menifestara su deseo de acabar con esta figura.
Y actualmente, parece que la Generalitat está buscándose las mañas para diluir la presencia de la religión mayoritaria entre los valencianos.
Cediendo las capillas para que otros puedan realizar en ellas sus prácticas en el corto plazo y suprimiendo todos los espacios religiosos el día de mañana.

No se trata de impedir que estas personas puedan practicar su religión, se trata de entender que el uso de las capillas católicas es incompatible con otros ritos y cultos, y simplemente, no estamos dispuestos a que éstas sean profanadas.
Si otras denominaciones no tienen problema en compartir sus espacios, adelante con ello.
No obstante, la católica no es una religión de tantas, y eso también debe ser respetado.
Por eso hemos lanzado esta campaña para pedirle a Marciano Gómez, Conseller de Sanidad de la Comunidad Valenciana, que no convierta las capillas de los hospitales públicos en salas multiconfesionales.